Llaria A
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PÉSIMO LUGAR, ARBITRARIOS Y DÉSPOTAS.
La organización del INJUVE es terrible, especialmente en el área de idiomas. Estuve meses en un curso de Chino, de primera el área donde se desarrollaba la clase era la misma donde se tienen actividades de baile, por lo que el ruido era EXCESIVO y no se podía escuchar la clase de manera adecuada así como concentrase. Luego, a meses de haber iniciado el curso, empezaron a amenazar con cerrarlo por reglas absurdas que no están escritas ni dadas a conocer en ningún lado, mucho menos firmadas por los alumnos. Dichas reglas incluyen que si somos menos de 12 personas, se desecha el grupo (incluso si ya es un grupo que lleva desarrollándose por meses) y si quieres seguir estudiando te tendrías que inscribir al siguiente grupo que se abriera (si se hiciera), empezando nuevamente desde cero. Es una falta de RESPETO absoluta al esfuerzo de todos.
De la misma manera la persona que imparte los cursos de Chino, Aydeé Alejandra Aguilar M., es déspota, manipuladora y poco profesional, tengan mucho CUIDADO. En algún punto de la clase comenzó a amedrentarnos a varios compañeros y a querernos humillar frente al resto de la clase, con acusaciones sin fundamento y burlas; así como ignorándonos a propósito (cuando a algunos compañeros de la clase sí les daba algún tipo de retroalimentación). También hubieron muchas ocasiones donde lanzaba comentarios pasivo-agresivos porque en clase muchas veces no recordábamos cosas específicas que solo se vieron en un breve momento o que mencionó exclusivamente a algunas personas. Cabe mencionar que yo y mi hermana llegamos a tener un buen desempeño en clase (dado que nos pusimos a estudiar independientemente) a lo cual ella se dio cuenta y nos atacó diciéndonos que “no era obligatorio seguir yendo a las clases si ya eran muy básicas para nosotras…” cosa que dijo de manera despectiva, además de que se rehusaba constantemente a revisar nuestras actividades en clase y corregir los errores que teníamos en ejercicios (teníamos que pedir retroalimentación a otros compañeros). También nos trató de intimidar diciendo que si no “nos parecía”, que pagáramos clases particulares, pues esas eran clases “gratis”; cuando la realidad es que son clases SUBSIDIADAS por el gobierno con los impuestos que todos pagamos. Finalmente lo que hizo fue inventar que teníamos “mala actitud” diciendo burdamente que le hacíamos “caras” y que nos daba “hueva” la clase, (cuando de manera contraria en mensajes privados había afirmado que en particular nosotras teníamos mucho entusiasmo) y nos prohibió regresar a la clase.