Icono del sitio La juventud responde. Propuestas ante la emergencia climática.

¿Qué papel juegan los medios de comunicación en la emergencia climática?

Javier Lorenzo Villarejo

Eventualmente, al salir de mi habitación al “mundo exterior” y asomarme a ver qué están haciendo mis padres, los encuentro sentados tranquilamente en el salón viendo la televisión. En ocasiones alguna cadena tradicional, otras alguna telenovela que estén poniendo. Justo antes de estar escribiendo esto me he pasado a mirar, y lo que vi fueron unos cavernícolas jugando con unas piedras y unos palos (con respeto, os quiero papá y mamá?‍❤️‍?).

Pero entonces llegó mi hermano y les puso Netflix. Fue como si a estos habitantes de las cavernas se les ofreciera justamente lo que estaban intentando crear: el fuego. Adiós “El Secreto de Puente Viejo” o “El Hormiguero”, sean bienvenidas los cientos de contenidos que se encontraban a nuestra disposición.

Para comprender bien lo que vamos a tratar, debemos de darle un significado coherente a lo que conocemos como medios de comunicación

Según Rosario Peiró, de Economipedia, los medios de comunicación son aquellos canales e instrumentos para informar y comunicar a la sociedad actual acerca de hechos o acontecimientos que suceden.

Los medios que se nos suelen venir a la cabeza son la televisión, la radio o el periódico, medios que actualmente se encuentran en clara decadencia o “pasados de moda”. Según el estudio Ericsson ConsumerLab, el porcentaje de los que los consumen en sus smartphone ha crecido un 135% en 3 años, hasta el 65%. Mientras que las series son el tipo de producto en streaming que más ha crecido: un 237% en 4 años.

El cambio en el formato de consumo y el declive que estos medios están sufriendo se debe mayoritariamente a la aparición de grandes plataformas como Netflix, Disney+ o HBO, servicios se diferencian por la libertad de contenido que nos ofrecen: cuándo y cómo queramos, ¡no tenemos que esperar ni un solo instante para ver el siguiente capítulo de una serie!

Con este suceso podemos llegar a la conclusión de que nos han convertido en una sociedad más impaciente y, a la vez, esto nos ha hecho querer acortar procesos inútiles. Por lo que, como se dice coloquialmente, “no hay mal que por bien no venga”. También hay que tener en cuenta la intervención de la publicidad, que ha dejado de interrumpir el programa que estabas viendo en su momento cumbre.

El foco se ha trasladado a un lugar más discreto: las redes sociales, nuestros “patios de recreo». Siempre nos afectan de alguna manera, queramos o no. Nos muestran las noticias más recientes, los cotilleos más picajosos, los conflictos más estúpidos… y damos por hecho que cualquier acontecimiento que se precie un mínimo, se esparcirá como la pólvora de boca en boca.

Lamentablemente los políticos siguen sin escuchar lo que dicen los científicos y la ideología importa más que la ciencia.

Los medios de comunicación actuales son empresas interesadas en decir lo que queremos escuchar porque esto repercute en más oyentes, pero es necesario anteponer la información real y científica al beneficio económico.

La mayor parte de las ideologías seguidas en las redes sociales se deben a lo que alguien ha dicho anteriormente y no a lo que uno piensa verdaderamente. Estas ideologías son las comandadas por los conocidos “influencers”, que se han convertido en deidades para nosotros.

Si causó mucho movimiento Greta Thunberg, la joven activista que llegó a ser una gran influencia con sus constantes apariciones, imaginemos qué ocurriría con alguien más grande y que no tuviera que luchar tanto por ser escuchado: imaginemos que influencers de todo el mundo gritasen por la crisis climática. ¿Cuánto tiempo tardaría el mundo en dar una respuesta? ¿Minutos? ¿Días?

Lamentablemente no podemos controlar lo que estas personas digan o hagan, y debemos de tener en cuenta que una marca o “influencer” que ofrece su opinión no debe de ser silenciado, como cualquiera de nosotros. Lo que debemos de hacer, cómo mínimo, es exigirles una información más objetiva, fuentes contrastadas, datos fiables, etc.

¿Qué deberíamos de exponer en nuestras redes sociales para dar a conocer la crisis climática?

En los últimos años ha hecho presencia la Fundación Ecología y Desarrollo (ECODES), la cual trata de elaborar un decálogo de compromisos sobre cómo comunicar el cambio climático tratando de difundirlo con constantes demostraciones científicas, estableciendo secciones fijas en prensa escrita y digital, incidiendo en causas y soluciones, y normalizando palabras y expresiones como “emisiones de CO2” o “capa de ozono”.

Acciones de este tipo se basan mayormente en aportar conocimientos, información. Benjamin Franklin una vez dijo: una inversión en conocimientos siempre paga con los mejores intereses.

Para poner en práctica esto debemos tener en cuenta que la mayoría de personas ponen su confianza en los medios de comunicación, pero sin lo más importante: contrastar la información y la realidad. Esto es clave porque existen unas horrorosas bombas llamadas “fake news” que nos tienen creando opiniones basadas en mentiras. Así que, siempre que sea posible acompañar un tuit o una historia con un estudio o una noticia de un periódico importante, nunca está de más.

Según un Estudio de Comunicación de Servimedia, para el 84,7 % de los consultados las consecuencias de un perjuicio provocado por falsas noticias son muy graves (40,8 %) o graves (43,9 %). Entre quienes responden que han difundido noticias falsas a sabiendas, hay quienes dicen que la razón de hacerlo es como un método para poner en duda su credibilidad, mientras que otros dan respuestas del tipo “reírme con las personas a las que se las he enviado”.

Así que cuidado con lo que lees por ahí, contrástalo antes.

En conclusión, los medios de comunicación que más se usan y se deberían de involucrar para detener la emergencia climática son las redes sociales. Y con “involucrar” me refiero a aportar de forma segura información y conocimiento sobre este problema. No nos debemos creer lo primero que leamos, intentemos expandir nuestra mente y llamar un poco la atención a nuestro alrededor.

Tenemos en nuestros móviles un patio de recreo con gente de todos los rincones del mundo, esto nos convierte en informadores capaces de dar a conocer el problema que estamos sufriendo y seguiremos sufriendo cada vez más si no mejoramos. No te quedes plantado, y haz algo por el mundo.

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